FAR y Universidad de Burgos

La Universidad de Burgos (UBU) colabora con la Fundación Alondra Ricotí para la recuperación de esta especie en peligro de extinción

Foto: Carlos Palma (izquierda) junto a Jesús Lázaro, y detrás, Luis Marcos

Dentro del programa ambiental de la Universidad de Burgos (UBU) de este curso 2018-19, se proyecta ayudar a la Fundación Alondra Ricotí para la recuperación de esta especie en peligro de extinción.

Es una gran desconocida y en peligro de extinción, pero en el horizontes se atisban mejores tiempo para esta especie de ave, única del género chersophilus, que vive en zonas esteparias de vegetación escasa con tomillo y albardín y se alimenta de insectos y semillas.

Y ese esperanzador futuro en territorio burgalés se debe al empeño de la Fundación Alondra Ricotí, constituida hace un año por el agricultor y viticultor ecológico Jesús Lázaro, su mujer, y Roberto Lozano, de la Fundación Oxígeno. Ahora se une al proyecto para salvar la alondra la Universidad de Burgos, a través de la oficina UBUverde que le ha elegido como proyecto ambiental del curso 2018-2019, por lo que se llevarán a cabo actividades divulgativas (charlas, exposiciones…), acompañadas con visitas para conocer in situ el lugar en el que se encuentra actualmente la única población de alondra ricotí en la provincia, el Páramo de Corcos, en el término municipal de Aza, un espacio de 150 hectáreas entre tierras sin cultivar y otras que sí se roturan porque de otra forma los propietarios perderían las ayudas PAC. Estas últimas, según explica Lázaro, son escasamente rentables para los agricultores, por lo que sería ideal llegar a algún tipo de acuerdo con los dueños para poder ir uniendo éstas a las otras ya baldías para conformar un espacio estepario uniforme que propicie el asentamiento de las alondras, que es el objetivo de la Fundación.

El director de la UBUverde, Luis Marco, que presentó ayer esta iniciativo junto a Lázaro y el ornitólogo Carlos Palma, añadió además que entre los objetivos de este curso está también poder recaudar dinero, se fijan como meta unos 10.000 €, para la Fundación Alondra Ricotí, y que ésta pueda adquirir cuatro o cinco hectáreas para el programa de recuperación de los hábitats y de la propia especie. También Jesús Lázaro ha puesto en marcha un proyecto con ese fin, como es crear la marca de vino ecológico Kirios de Adrada Ricotí con D.O. Ribera del Duero. De cada botella que se vende, un euro se destina a esta causa.

La alondra ricotí tuvo en tiempo pasados una importante presencia en la provincia, pero que ha ido menguando a lo largo de los años debido, fundamentalmente, a la desaparición de usos tradicionales como el pastoreo (éste recurso principal hasta hace 120 años) y la llegada de la agricultura intensiva, ya que se trata de una especia que requiere unas condiciones específica para vivir, de hecho, su hábitat natural es de gran dureza y hostilidad, como son las estepas. Otra de las consecuencias de la desaparición del pastoreo es el abandono de los corrales y chozos, muchos de ellos, desparecidos y otros en ruinas, por lo que también sería conveniente intervenir en ellos como complementos de ese hábitat que se trata de recuperar para volver a contar en el futuro con un número de especies de alondra ricotí que la saque de esa etiqueta de en “riesgo de extinción”.

Por su parte, el ornitólogo Carlos Palma, recuerda que a la alondra ricotí se la conoce como “el fantasma del páramo” porque no se la ve, solo se la reconoce por el canto que emite el macho, y asegura que es una especie que “juega en Champions” porque es un ave que por sus valores y características está dentro del grupo de especies mediáticas como el lince o el quebrantahuesos, pese al olvido de los últimos años. Así, agradece que la UE desde el año 2014 haya incluido a la alondra entre las especies prioritarias, por lo que es preciso aprobar proyectos de conservación, como el Programa Life que está en marcha en Soria, con una inversión de 3,5 millones para un periodo de cuatro años y medio.

El ornitólogo añadió que deberíamos sentirnos orgullosos de que tener en la provincia ese hábitat, el Páramo de Corcos, donde se mantiene esa docena de parejas y se trabaja para incrementarlas.

Fuente original: Artículo del Diario de Burgos, publicación viernes 21 de septiembre de 2018

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