Alondra ricotí

Alondra ricotí: un fantasma en extinción en el páramo de Corcos

Ozate Revista “Val de Ozate”

Carlos Palma y Roberto Lozano. Fotos: Alfonso Antón y Fundación Oxígeno

No, tranquilos, no se trata de ningún reportaje escalofriante del programa Cuarto Milenio. Tampoco se trata del emblemático lince ibérico, ni de la majestuosa águila imperial ibérica, ni del fascinante quebrantahuesos…. Tampoco vive en los “idílicos” paisajes tan visualizados en carteles turísticos de Pirineos o Doñana…, pero sí ostenta el triste mérito de estar a su altura en cuanto a fragilidad e importancia y, ¡además!, vive aquí en el páramo de Corcos.

Alondra Ricotí en el páramoLos ecosistemas de carácter estepario se encuentran entre los paisajes más interesantes y amenazados de Europa, acogiendo una buena parte de la avifauna más prioritaria de la región. Aun así, están siendo
sometidos a una fuerte presión que está ocasionando su deterioro y desaparición. A esto,hay que sumar la falsa percepción y prejuicios de muchos ciudadanos, incluidas administraciones, que consideran a los páramos, eriales y zonas áridas como escenarios ausentes de vida, sin atractivo, e incluso con firmes propósitos de “redimirlos” de su vocación actual.  Nada más lejos de la realidad. Estos paisajes olvidados están reconocidos por su importante papel en los procesos de especiación de la flora y fauna.

Una buena muestra de ello lo tenemos en una especie presente en nuestra provincia como es la alondra ricotí, hasta hace poco denominada alondra de Dupont Chersophilus duponti (amiga del desierto). Las notables singularidades que caracterizan a este pájaro se han puesto en su contra y le convierten en firme candidato a ostentar un lugar tristemente destacado en la lista de especies más amenazadas a nivel mundial, de hecho, según los criterios de la UICN la especie tendría la calificación en España y buena parte del norte de África de “en peligro”. También por resultar una especie complicada de estudiar y por tanto de preservar.

Sus poblaciones en la península ibérica, (Libro Rojo “en peligro”) están reducidas a tan solo unos 3000 machos, lo que para un paseriforme de poco más de 18 centímetros y apenas 40 gramos supone una cifra cuando menos inquietante (en la provincia de Burgos 7-10 machos). Para hacernos una idea de ello, se puede comparar con la población de avutardas, una especie de gran envergadura y que cuenta con unos efectivos de 23000 individuos.

Desde su sorprendente distribución geográfica mundial, presente tan solo en unas pocas localidades de la península Ibérica, y enclaves muy localizados del norte de África, pasando por unos estrictos requerimientos ecológicos que determinan unas condiciones de selección de hábitat rigurosas para estos tiempos (extensos terrenos llanos con matorral disperso de aulagas, tomillos y espliegos, modelados por el diente del rebaño ovino), hacen que, en el actual panorama de política intensiva agraria global y europea en particular (PAC), sus posibilidades de supervivencia sean muy escasas.

Pero no solo sobresale en esto, la alondra ricotí no fue descrita para la ciencia hasta 1820, pero en la península ibérica pasó desapercibida durante mucho tiempo y, salvo citas aisladas que se interpretaban erróneamente como movimientos estacionales de las poblaciones africanas, hasta la década de los 80 del pasado siglo no se confirmó su reproducción y presencia estable. Hasta hace menos de una década el conocimiento sobre ella era muy escaso, aunque en la actualidad se ha avanzado bastante en aspectos que pueden resultar valiosos para su conservación. A pesar de pertenecer a la familia alaudidae (alondras, terreras, cogujadas o calandrias), la ricotí es la única representante del genero chersophilus, y a diferencia de ellas, su comportamiento, requerimientos, biología y grado de asilamiento genético distan mucho de sus parientes.

Se puede afirmar que se trata de una especie “rara”, distante y huidiza, muy difícil de observar por sus hábitos poco voladores y actividad principalmente nocturna, de extraño comportamiento, con semblante serio, favorecido por la longitud y curvatura de su pico, y con un canto y silbidos nostálgicos y melancólicos que no se asemejan a ningún otro de la avifauna ibérica, y que emite principalmente antes del amanecer.

Las poblaciones de alondra ricotí en la provincia de Burgos no se descubrieron hasta la década de los 80 del siglo XX, cuando se localizan unos pocos individuos en los páramos de Masa y Lora, aunque unos pocos años después desaparecerían. No fue hasta 1990, cuando en el transcurso del trabajo del Atlas de las Aves Nidificantes de Burgos, se descubrieron dos poblaciones situadas en los altos de Casanova y páramo de Corcos.

Desde entonces, con más o menos interrupciones, se efectúan seguimientos del hábitat, censos, campañas de divulgación con la población local, ayuntamientos y actuaciones con las administraciones para velar por su conservación. Todo resulta poco para prevenirla de la extinción de nuestra provincia. Una vez desaparecida la población de Casanova por incomprensible negligencia de la administración autonómica, nuestros esfuerzos se centran en preservar y aumentar la superficie de hábitat favorable en el páramo de Corcos que, a pesar de la excelente disponibilidad de alcaldes y población local sintiéndose responsables y orgullosos de tan ilustre vecina, resulta un reto complicado y con insuficiente complicidad de los gestores ambientales que debieran velar por su conservación.

Voluntarios

Voluntarios limpiando una ladera de Corcos

Agricultores, ganaderos, propietarios de tierras, administraciones y vecinos en general de cada pueblo, somos imprescindibles para evitar su desaparición y poner en valor nuestro territorio, de ahí que a lo largo de los últimos años, desde la Fundación Oxígeno, estemos llevando a cabo diversas actividades educativas en todos los pueblos del páramo. Talleres infantiles, exposiciones, charlas, voluntariado, acuerdos con ayuntamientos y bodegas, estudios de campo, reuniones técnicas, etc.

Cabe resaltar, las jornadas de voluntariado ambiental promovidas por Jesús Lázaro en Adrada de Haza, restaurando laderas degradadas, o por el Ayuntamiento de La Sequera, limpiando el entorno del río; pero también la visita de cien profesionales de toda España al páramo, o el próximo lanzamiento de una serie de botellas de vino con las bodegas Marta Maté, Martín Berdugo y Adrada Ecológica , cuyos beneficios irán destinados a invertir en la conservación del páramo, su paisaje, su fauna y su flora.

Un “fantasma” único, del que todos podemos disfrutar y que puede convertirse, junto con el resto del patrimonio natural, cultural y arquitectónico del entorno del Páramo de Corcos, en un aliciente y motivo más de orgullo, desarrollo y empleo.

Roberto Lozano Mazagatos de la Fundación OXÍGENO
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